Plenario abierto de Nuevo Encuentro
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Documento para dispara el debatela discusión
La historia abrió una alternativa y una esperanza en el 2003, el Kircherismo ha significado, desde el comienzo de su acción política, la fuerza transformadora que estableció una nueva etapa, que comenzó a caminar por una senda distinta a la impuesta por las estructuras de poder que signaron nuestro país durante décadas. Pasos más significativos:
- Renovación de la Corte Suprema de Justicia de la Nación.
- Anulación de las leyes de Obediencia de Vida y Punto Final.
- Recuperación de la soberanía de la política económica nacional (desendeudamiento)
- Ley de Matrimonio Igualitario - Aporte a la construcción de un bloque regional
- Crecimiento sostenido con desarrollo productivo y redistribución del ingreso
- Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual - Asignación Universal por Hijo y Mujer Embarazada.
- Recuperación del empleo genuino
- La actualización del ingreso a través del Consejo del Salario y las discusiones paritarias.
- La reconstrucción del sistema estatal de jubilaciones y pensiones, la ampliación de las coberturas y el mecanismo de actualización semestral automático.
- La estatización de Aerolíneas Argentinas. -etc.
Desde el comienzo de esta etapa, el presente se define en forma constante por los cambios económico-sociales afirmados en un proyecto político Nacional, Popular y Democrático. Que construyó un modelo económico productivo con inclusión que suplantó el neoliberalista que se sustentaba en el capital financiero. Etapa ratificada por un aval popular histórico en las últimas elecciones presidenciales.
El Nuevo Encuentro, fuerza que es parte del amplio campo nacional y popular, reconoce la conducción de nuestra presidenta, Cristina Fernandez de Kirchner, como garantía indiscutible del proceso de profundización que se inicia con su incuestionable triunfo, que es el de todo el pueblo argentino.
Nueva Etapa estará marcada por tensiones tanto internas como externas: La principal: generada por la derecha que busca restaurar las políticas neoliberales de los `90. Que luego de la derrota electoral apabullante, tuvo un revés, pero no descansa.
Tiene a su favor la concentración monopólica de la formación de opinión, el apoyo, por pertenencia, de todos los sectores concentrados de la económica y los cimientos de un Estado que fue hecho a su imagen y semejanza, con el fin de perpetuar su predominio minoritario por sobre las mayorías populares. Las formas que pueden adoptar para atacar, impedir y limitar la profundización del modelo popular son muchas, e imponen al campo popular el reto de constituir en su amplitud una unificación que priorice lo parecido, el valor de la unidad, por sobre los matices y las diferencias con el fin de generar, defender y consolidar las políticas transformadoras.
La derecha se encuentra sin protagonistas pero con el guion claro, su carencia de candidato se debe en gran medida a su incapacidad de caracterizar debidamente los cambios que orientaron la política de los últimos ocho años, apostaron a viejos bastiones desvirtuados y nuevas imágenes joviales pero con un discurso vacío, políticamente indefinido, pero claro a la hora de definirse ideológicamente al generar su gestión. El radicalismo cerro una alianza bizarra, que determino un conflicto interno que se vio agravado con los resultados electorales.
Otros sectores conservadores de la derecha apocalíptica, no pudieron siquiera predecir acertadamente su propio derrumbe con el ingreso del FAP. El FAP que irrumpe acompañado por algunos sectores populares, con un discurso ordenadamente progresista de línea conservadora, fue revelación dentro arco opositor, pero el análisis de su propio electorado determino su inserción en los sectores vestidos de progresismo porque queda bien, pero que rechazan históricamente los procesos populares por considerarlos vacíos de contenido y por lo tanto incapaces de generar un proyecto a largo plazo.
Pero si sumamos los votos de FAP a los Kichnerista nos permiten ilusionarnos con la perspectiva de una mayoría de más del 70% de la ciudadanía no quiere una vuelta al pasado.
El proceso también estará marcado por las tensiones internas del campo popular, por un lado desde aquellos que lo conforman por conveniencia pero tienen su anclaje ideológico en la mismísima derecha y que solo representan otra estrategia con el fin de que el ciclo de transformaciones culmine con la llegada, en forma interna, de los sectores que dominaron el espacio político durante décadas y llevaron a la crisis mas profunda de la Argentina en el 2001.
Y por otro las tensiones genuinas propias que también representan un reto en la construcción de un movimiento que unifique todas las expresiones populares. En el marco del ala conservadora del propio movimiento, entenderemos que en la mayoría de los casos son una herencia que se recuesta en la estructura del PJ, su permanencia y crecimiento ha sido muy difícil de desandar ante la necesidad de priorizar la conservación del poder.
Así se soporta esta convivencia dentro del proyecto con personajes que representan, en su ideología, el pasado. Sin embargo debemos encontrar la forma de romper con la permanencia de estas alianzas, sobre todo si analizamos que para el 2015, sin Cristina como candidata son muchos de estos personajes los que tienen la mayor concentración de poder para hacerse con la representación del proyecto. Encarnan este sector los Scioli, los Otacehe, los Soria, los De la Sota etc. Personajes que se recuestan en el aparato del PJ. En cuanto a las tensiones genuinas, normales en cualquier dinámica política.
Acá lo que puede desvirtuar el camino común son los personalismos y los egos que no priorizan el momento histórico que vive la Argentina. Los que por esencia deberían estar juntos corren el riesgo debido a viejas e inapropiadas dirigencias, que priorizan su crecimiento sectorial por sobre los amplios retos que se le imponen al proyecto nacional y popular, desconociendo la conducción natural e incuestionable del movimiento nacional, que es la compañera CFK. Proceso acentuado a partir del contundente triunfo electoral en las últimas elecciones, y la necesariedad de una sucesor presidencial para el 2015.
Dentro de este campo natural y necesario de lucha política, es el momento de que las organizaciones populares respondan al mandato de apertura para incluir participativamente a todos los sujetos militantes, con el fin de construir una herramienta que realmente consolide y garantice las renovaciones futuras dentro del marco de la defensa del proyecto nacional y popular.
Es determinante en este sentido profundizar y extender los anclares territoriales, que construyan un tejido social que defienda y milite el proyecto; sostenga y consolide los nuevos paradigmas que la etapa histórica ha fundado.
Enfrentando los sectarismos, personalismos y mezquindades que limiten esta transformación social sin precedentes desde 1945, entendiendo que significaría una derrota, sabiendo por experiencia que se resume en décadas de proscripción y desamparo de las capas populares, y entendiendo por sobre todas las cosas que el desafío crucial es poder sostener un frente policlasista que garantice el proceso histórico nacional, comprendiendo finalmente, que hemos ingresado en los 4 años mas definitorios de la historia política contemporánea de nuestro país.